jueves, 19 de abril de 2012

Ataque mortal

En la mayoría de ocasiones nos acercamos a Dios solo cuando tenemos necesidades, es un acto comprobado de todo cristiano, aún el impío hacer el intento de que el Señor escuche cada una de sus oraciones.

Tratamos de ver a Jesucristo como un cajero automático, como un amigo que nos puede prestar dinero, como un padre que nos va a regalar dinero...

Olvidamos siempre que para poder recibir respuesta a nuestras oraciones debemos, primero, OBEDECER fielmente a su palabra, la que viene en ese precioso Manual de Usuario, llamado Biblia.

Durante nuestro diario vivir, el día a día como yo lo llamo, nos olvidamos de esa comunión permanente que debemos tener con Dios, y no digo solamente en oración sino también en nuestra conducta diaria. El Señor nos ha mandado a amar a nuestro prójimo y es lo que menos hacemos. Es ahí en esos instantes, que inician como segundos, luego minutos, horas, días, semanas, en que el máximo adversario de todo creyente, aprovecha su oportunidad. Oportunidad que es dada por nosotros mismos, en la que el enemigo destruye todo aquello que el Señor nos ha dado, todo aquello con lo que hemos sido bendecidos, y me refiero a lo espiritual como lo material.

Es un ataque voraz el que el enemigo realiza a nuestras vidas cuando hemos perdido la comunión con Dios, nos deja completamente vacíos, angustiados, tristes, solos.

En este ataque incluso podemos perder la vida misma, y la condenación de nuestras almas.

Haz memoria de la última vez que oraste, y me refiero a de verdad ORAR, que conlleva esto, apartarse, arrodillarse, adorar, pedir perdón y clamar en el nombre de Jesucristo.

Es el medio más efectivo tenemos para entrar en comunión con Dios y el arma más poderosa para vencer el ataque moral del enemigo.

Invito a todos aquellos que está siendo blanco del enemigo, a que entreguen su vida, su tiempo, su espacio a la oración para enfrentar toda la batalla que el enemigo ofrece.

Dios le bendiga en el nombre de Jesucristo.

Amén.


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