viernes, 13 de enero de 2012

La influencia de internet en la ortografía

La aparición de las nuevas tecnologías, y especialmente de internet, ha afectado a todos los ámbitos de la vida. Internet no es el futuro más o menos inmediato, es el presente al que no podemos dar la espalda, en cuanto a la riqueza y a la variedad de recursos que nos está aportando. Sin embargo, durante los últimos años se está detectando que las faltas de ortografía crecen a pasos agigantados entre quienes el conocimiento de la ortografía y el de internet les ha discurrido en paralelo, un problema que afecta tanto en el nivel de Secundaria como en el universitario. Esta sensación generalizada es percibida especialmente entre los profesores, hasta el punto de que en algunas facultades de Periodismo han tenido que bajar el listón en lo que a cuestiones ortográficas se refiere. Seguramente, una medida de gracia para no hacer grandes cribas entre los alumnos.

Internet es un medio en el que, por regla general, se descuida sistemáticamente la herramienta más básica de comunicación, nuestro lenguaje. La transcripción fonética apocopada o sintética (excusa sólo válida para los SMS y los chats), que se basa en la ley de la economía y la fluidez, tan arbitraria como creativa, es muy peligrosa para jóvenes que se están formando. Si tomamos un muestreo de anuncios, notas, intervenciones en foros, etcétera donde se pueda analizar la lengua que espontáneamente se usa en internet, observaremos faltas ortográficas, unidas a abreviaturas del lenguaje usado en los mensajes del móvil y en conjunción con faltas de concordancia y la total ausencia de signos de puntuación. Todo esto hace que la comprensión de muchos textos escritos sea un auténtico ejercicio de interpretación.

En general, los estudiantes obvian, ya por sistema, las tildes, pero también se ve un aumento preocupante de confusiones entre «b» y «v», y «j» y «g», lo que, unido al cambio de «k» por «q» y de «y» por «ll», y a la omisión de la «h» o su colocación en lugares inadecuados, hace que la situación sea de tener en consideración, sobre todo si pensamos que incluso hay alumnos que hacen uso de su lenguaje SMS en los exámenes.

Para saber escribir bien, sin faltas de ortografía, no hace falta haberse sacado el doctorado, ni tan siquiera haber ido a la Universidad. Es algo muy básico al alcance de cualquier persona que haya ido al colegio, independientemente de su nivel cultural, porque es allí donde nos enseñan a leer y a escribir correctamente, o, al menos, debiera ser así. Aunque la realidad, aparentemente, es otra y pudiera deducirse que entre los alumnos de Secundaria se están produciendo «analfabetos funcionales» con grave déficit de redacción y expresión y sin haber aprendido los conceptos necesarios para comunicarse en su propia lengua. De todos estos problemas no se puede exculpar a los gobiernos autonómicos con otra lengua reconocida además del castellano, que han ido quitando preocupantemente horas lectivas de castellano en los colegios y haciendo bandera de su diferenciación lingüística como prácticamente la única base para otro tipo de reivindicaciones.

El problema de la ortografía, como el del habla, no es sólo de la escuela; es un problema social en el que intervienen, además, la escuela, la familia y la sociedad en general, y eso se ha descuidado mucho, hasta el extremo de que ya donde quiera hay una falta de ortografía escrita. Es, por tanto, un problema de todos.

Es una mala práctica el hecho de utilizar voluntaria o involuntariamente un lenguaje para ahorrar caracteres en lugares donde el límite de caracteres no existe, puesto que ello agudiza más el problema. Hagamos un pequeño esfuerzo e intentemos utilizar correctamente nuestra lengua, por nuestros destinatarios, por el bien del lenguaje y por nuestra imagen, en especial cuando redactemos nuestras intervenciones, textos, etcétera, en internet, para que el texto no degenere en una sucesión de errores ortográficos, ya que los jóvenes aprenden cada vez más a través de la Red.